domingo, 7 de febrero de 2010

Así es mi país Panamá: La Clase Media; La Eterna Ubre

Hay una realidad que es universal y de uso obligado, sin importar la corriente polÍtica a la que pertenezca el gobierno: todos están diseñados para el gasto y no para el ahorro.

Bajo esta premisa podemos elucubrar al respecto, basándonos en el principio de que si a una institución se le asigna un presupuesto, su objetivo será gastarse el mismo a lo largo del período fiscal correspondiente y su eficiencia se medirá en base a que tan bueno sea en ello.
Al final la verdad es que todos los gobiernos siempre desean mayores ingresos para alimentar el abominable monstruo del gasto, ya que lastimosamente el rubro inversión siempre palidece ante el mismo.

La gran tragedia que experimentamos - seamos justos, no solo aquí en Panamá - es la del hecho de que la ubre a la cual recurren todos los gobiernos para saciar su voracidad de dinero fresco es la de la golpeada, menguante y casi extinta clase media.

Cada vez que nuestros dirigentes desean más ingresos recurren a los miles de profesionales que diariamente salen a sus trabajos ha ocupar un escritorio; que pagan sus impuestos ya que no tiene forma de evadirlos, a diferencia del acaudalado, el cual sí tiene como; que asumen hipotecas para tener una vivienda; que pagan uno o varios carros para que ellos y sus familias puedan desplazarse en una ciudad donde el transporte público es un asco; que salen a comer de vez en vez - cada vez con menor frecuencia - a restaurantes con sus familias; que consumen bienes y productos para hacer girar con ello las ruedas de la economía; que con el pago puntual de sus cuentas de servicios básico - luz, agua, teléfono, etc. - indirectamente subsidian - por medio de sobre costos ocultos o evidentes - los que la mal llamada "clase pobre" no pagan con la excusa de que no pueden; que con el pago de un Seguro Social obligatorio - y que a causa de su pésimo servicio y atención no usan casi nunca - indirectamente mantienen con salud una institución totalmente ineficiente y que sólo sirve para que decenas de suplidoras y distribuidoras de insumos médicos - al menos esa es la percepción y no todas, por supuesto - se hagan millonarias a costa del presupuesto de la Caja del Seguro Social.

Para que el saqueo no sea tan evidente siempre se nos hace ver que "el objetivo final es que lo que más ganan paguen más para beneficio de la masa trabajadora."
En nuestro caso se nos dieron dos "pellejitos": aumento del salario mínimo - pero sólo al del sector privado, dejando por fuera a los funcionarios públicos - y la disminución en el pago del ISR.

Sin embargo el gobierno como siempre se reserva el filete para él, ya que lo que nos rebajará - y cuando digo "nos" en realidad me refiero a un sector de la población ya que existe una masa silenciosa de trabajadores informales que ni respetan el primero ni pagan el segundo - palidece cuando se compara al vuelto que ya nos están dando sin que meditemos en ello.
Nos referimos a: aumento del ITBM del 5% actual al 7% con lo que captarán 200 millones adicionales los cuales no caen mal para seguir alimentando la abominable máquina de gasto del presupuesto público; al nuevo cargo por servicios bancarios y uso de los cajeros automáticos los cuales nos penalizan por usar un de por sí poco atractivo sistema bancario en base a los paupérrimos interes que pagan por tener una cuenta con ellos; al alza indiscriminada y sin control de la canasta básica; a la posible disminución de la cantidad de dependientes que puedan declarar los asegurados de la CSS; a la total indefensión en la cual nos encontramos ante las empresas extranjeras encargadas de la producción, distribución y cobro de la energía, las cuales en éste país hacen lo que les da la gana y las cuales aún cuando se les obliga a pagar multas por sus desmanes, se limitan a alzar una ceja y proceden a prorratear la misma entre todos sus clientes. O al menos esa es la percepción.

Todo éstos factores aunados sacarán mas dinero de nuestros bolsillos que los que supuestamente nos están ahorrando con los antes mencionados "pellejos".

Sin embargo la clase media está en decadencia y de seguir así el gobierno tendrá que buscarse otra ubre que ordeñar, ya que la de la clase media ya no alcanzará para saciar su sed de gastar. Al menos al paso que vamos.

Dixi.
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