martes, 28 de diciembre de 2010

Archipiélago de San Blas en Panama

El archipiélago de San Blas (también conocido antes como archipiélago de las Mulatas) es un conjunto de 365 pequeñas islas e islotes pertenecientes a Panamá situadas frente a la costa norte del Istmo, al este del canal de Panamá, de las que solamente unas 80 están habitadas. Es el hogar de los indios Kuna, que forman parte de la comarca Kuna Yala a lo largo de la costa caribeña de Panamá.
Contenido

 La tradición y el legado

Los indios kuna son conocidos por su arte decorativo, conocido como molas. Los Molas suelen ser muy brillantes y coloridos y son a menudo usados como ropa. Antes de que los misioneros convirtieran a los indígenas al cristianismo, la mayoría se con vestía ropa típica pintando además sus cuerpos, y utilizando diseños coloridos.

Cuando llegaron los colonizadores muchos indígenas empezaron a reemplazar sus vestimentas por la ropa traída por los misioneros, abandonando muchos sus diseños de pintura corporal.

Los indios kuna rendían culto a un dios llamado Erragon. Muchos indios kuna fueron expulsados fuera de Panamá durante la invasión española y otros huyeron en sus barcos a otras las islas de los alrededores. El jefe de todas las islas vive en una isla llamada Acuadup, lo que significa Isla roca. Los kunas son cazadores y pescadores, son un pueblo muy limpio y en algunas de las islas tienen la oportunidad de asistir a la escuela. La mayoría de los hombres hablan español y las mujeres son las que cuidan mas sus tradiciones.

 

 Turismo

El archipiélago de San Blas de ha convertido en uno de los destinos turísticos más exuberantes de Panamá, famoso por sus hermosas playas de arena blanca, sus aguas transparentes, el arte y lo impresionante de la cultura Kuna. Posee un aeropuerto para vuelos domésticos a nivel nacional, así como hoteles fabricados con pencas reflejando el estilo de las viviendas de las comarcas.


Mapa de Panama y la ubicacion del archipielago de San Blas

 

 

 

El Último Romero


Autor:

ANGEL LÓPEZ GUÍA
alopez@prensa.com

 

 

Carrera.  Romero es la tercera generación dedicada a los supermercados.
(LA PRENSA/Maydée Romero)

 

Durante los últimos 89 años, tres hombres distintos que comparten un mismo nombre, Aristides Romero, han dedicado su vida al expendio de víveres.

El primero de los Aristides fundó en 1921 en David, Chiriquí, un expendio de víveres frente al parque Cervantes, que con el tiempo se convertiría en la cadena de Supermercados Romero.

En las siguientes décadas, su hijo, del mismo nombre, junto con otros hermanos continuaron con la expansión de la cadena de supermercados, convirtiéndola en la favorita de los chiricanos.

A mediados de la década de 1990, ya con el negocio consolidado, el tercero de los Aristides Romero, el protagonista de este perfil, entraría en acción como gerente de operaciones de la cadena familiar, que para la época contaba con cinco sucursales.

Pero Romero no siempre estuvo cerca del negocio familiar. De hecho,  su primera experiencia profesional estuvo bastante alejada de las alacenas.

Luego de graduarse en Ingeniería Electrónica y en Comunicación Social encontraría un puesto de trabajo en la “casi destruida”   Televisora Nacional Canal 2 (TVN).

“Eso fue recién culminada la invasión. Sacamos al canal prácticamente de sus cenizas. La infraestructura estaba bastante afectada. Nos tocó entrenar reporteros y narradores de noticias”, rememora.

 De aquella época de gerente de operaciones en TVN, Romero recuerda también  que fue responsable junto a un grupo de compañeros de montar la primera unidad móvil del país.

“Eso fue para la inauguración del campeonato de béisbol en la ciudad de Colón en 1992”.

Pero ver a su padre agobiado con el trabajo de la cadena de supermercados y el deseo de trabajar para sí mismo serían los resortes que impulsarían al tercero de los Aristides Romero a entrar de lleno en el negocio familiar.

Expansión y venta

Ya dentro, uno de los primeros retos que enfrenta son las cuantiosas pérdidas que generaban las carnicerías de los supermercados.

“Cambiamos el modelo de negocios. Dejamos de hacer el proceso de deshuese y fuimos directamente a un matadero de carne para negociar los cortes que nos pedían los clientes. De esa manera empezamos a  comprar justo lo que el cliente nos pedía”, agrega.

A la pregunta del  porqué los supermercados Romero aún mantienen su nombre a pesar de que fueron comprados en  2007 por el Grupo Rey, el tercero de los Aristides dibuja una sonrisa.

“Si cambiáramos el nombre, los chiricanos dejarían de comprarnos”, explica  este ejecutivo recordando que  el regionalismo propio de este rincón del país lo sintió cuando a mediados de la década de los 90, la propia cadena Romero adquiriese los supermercados La Fe a la familia Franceschi.

“Luego de la compra decidimos colocarle a esos tres supermercados el nombre Romero, y los clientes nos castigaron al inicio”,  rememora.

Para el momento de la compra por 15.9 millones de dólares por parte del Grupo Rey,  la cadena Romero  contaba con 10 surcursales en Chiriquí y Bocas del Toro que facturaban al año 60 millones de dólares.

Hoy en total Grupo Rey tiene a lo largo del territorio nacional 38 sucursales y factura anualmente más de 400 millones de dólares.

La decisión de vender la cadena se tomaría por una diferencia de opinión familiar, recuerda Romero.

“La mayoría de los familiares veía muy complejo el negocio. La cuarta generación vio la oportunidad de liquidar la empresa y agarrar cada quien lo suyo. Por ello realizamos un ejercicio de valorización y se procedió a la búsqueda de un comprador”,  recuerda Romero.

En una primera ronda de negocios se ofreció la cadena al Grupo Rey  y a los Súper 99, pero ese acercamiento no llegó a concretarse.

Durante una segunda ronda de negociaciones volvieron a conversar con esas dos cadenas y se le sumaron otras de Colombia y Costa Rica.

Ya durante esta ronda, Grupo Rey sí se interesa y se completa el proceso.

“Para mí fue incómodo. Yo fui el único familiar que no quería vender. Yo veía la bondad del negocio y sabía la fortaleza”,  recuerda el ejecutivo desde su oficina ubicada en la urbanización de La Locería.

Pero el hecho de que antes de la venta, ya poseyera acciones en el Grupo Rey, hizo que su reticencia inicial a vender pasara a segundo plano.

Una vez concretada la venta, Aristides Romero es el único de la familia que sigue dedicando su vida al negocio que su abuelo había fundado.

Esta vez lo hace bajo las órdenes de Nicholas Psychoyos, dueño de Grupo Rey, quien lo colocaría al frente de los Supermercados Romero y a partir de este año como gerente de operaciones de Industrias Rey, teniendo a su cargo las plantas de carne, dulcería y agroindustria.

Su experiencia de 17 años en el negocio lo convierte en una pieza clave en el grupo. Han pasado 89 años y aún el apellido Romero está asociado al expendio  de víveres en todo  Panamá.

 

 

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Capital social panameño (Panamá: un pobre país rico)


Por: Eduardo Espino López
opinion@prensa.com

Algo no anda muy bien en nuestro país cuando conductas y hábitos como los enumerados a continuación se apoderan de la convivencia diaria, veamos:

1. Espectáculos públicos pésimamente organizados con dos y tres horas de retraso, falta de orden al entrar y apoderamiento de los puestos de más valor por quienes no pagaron por ellos; balaceras a la salida del evento y tranque vehicular descomunal, porque a “alguien” se le “olvidó” abrir las puertas de salida o “se quedó la llave”.

2. Murmullos y tertulias continuas en varias bibliotecas universitarias, sin consideración a quienes están realizando un trabajo de investigación. No hay autoridad para llamar al orden.

3. En congresos, seminarios, simposios o conferencias de lugares lujosos y frente a invitados internacionales, los asistentes se levantan hablando en voz alta sin parar, interrumpen el paso en la salida y entrada, hay una ruidosa competencia a ver quién llega primero a comer y se sirven los refrigerios a horas no contempladas en el programa; expositores que se pasan más de media hora de su tiempo e inicio con dos horas de retraso, porque es “a la hora panameña”.

4. Personas que usan siete veces a la semana, o más, los servicios de salud pública.

5. Reuniones de vecinos de una propiedad horizontal que se efectúan a la tercera convocatoria y acude solo el 5% del total de los propietarios; área sociales vacías, poca participación en actividades comunitarias; críticas malsanas a quienes salen a asumir responsabilidades y discusiones extensas en las asambleas de vecinos sobre temas insustanciales sin llegar a ningún compromiso concreto. También alta morosidad de cuotas de mantenimiento.

6. Indiferencia ciudadana generalizada, pésima atención en oficinas públicas y privadas, incumplimiento reiterado de compromisos, desconfianza y descalificación a priori a las opiniones de las demás personas. Miedo a opinar y pereza para debatir y trabajar en grupo.

7. Empleadas domésticas que roban, mienten y trabajan con desgano, siendo necesario contratar entre 55 y 60 diferentes empleadas al año, para realizar las labores más elementales de un hogar. Cuando se van, cobran lo que no han producido y se llevan lo que no deben.

8. Vandalismo estudiantil y padres que lo apoyan, porque “en otras escuelas han hecho lo mismo y no les hicieron nada”.

9. Queremos “marea roja” invicta en sus presentaciones deportivas, pero sin permitir una sólida trayectoria de talentos gracias a egoísmos estrechos.

Así mismo, encontrar un trabajador para que coloque una tuerca es una proeza en este pequeño pero difícil país, cada vez más violento y fétido de basura. Todo este repertorio de comportamientos al que estamos ya acostumbrados y al que reaccionamos, en mayor o menor frecuencia, de la misma manera hasta los más diligentes ciudadanos, indica que hay un paradigma mental compartido con certeza entre los panameños: “lo que haga o deje de hacer dará lo mismo”.

Y es que en Panamá no prevalece el esfuerzo y el mérito en cualquier labor o actividad; ni la transparencia como principio rector de los actos de una cada vez mayor proporción de personas indisciplinadas y despreocupadas (con o sin títulos universitarios). En esto ha influido mucho la manera como se relacionan la sociedad y el Estado, a través de la política.

Lo informal y el personalismo–amiguismo toman un carácter muy prominente, permeando las conductas sociales en nuestro medio. Este clima de tolerancia a lo chabacano y ordinario e intolerancia y envidia a los que buscan destacar por sus esfuerzos, hacen de Panamá un pobre país rico; en el que un creciente porcentaje de su población vive desconfiando de todo y trata de sacar provecho con el mínimo esfuerzo. Todo esto propiciado por un clima institucional endeble y falto de ecuanimidad que fluctúa entre la improvisación, la impunidad y la represión de las libertades.

El capital social es la red de apoyos voluntarios a nivel de la sociedad, su nivel general de educación y cultura, así como la capacidad global de los ciudadanos junto a sus instituciones políticas de fomentar el trabajo comunitario para fines productivos específicos; preservando las iniciativas individuales de provecho común que al final de cuentas es lo que hace que una nación supere las dificultades que se le presentan.

La psicología del “juega vivo” obra en contra de lograr el pleno desarrollo de los potenciales de Panamá: los miles de millones que genera el Canal y su ampliación, las tierras revertidas con sus multimillonarios precios y la economía transitista. El “pro mundi beneficio” de nuestro lema patrio es en la práctica servir para que otros se sirvan de nuestra nación, a través del Estado. Es que el factor humano o el capital social en nuestro país parece estar en proporción inversa a la cantidad de dinero circulante.

 

 

martes, 14 de diciembre de 2010

El Ánima de Jacinta

Por: Yohel Amat


Dice la leyenda local que existía una joven llamada Jacinta Reyes, la cual era de las más hermosas de la región.

Su cabello era largo y de un  color oscuro como la noche. Su piel era extrañamente blanca y ni el sol inclemente de la provincia pudo jamás oscurecer en lo más mínimo la nívea tonalidad que ostentaba. Sus pies eran de nácar y casi siempre los cargaba o descalzos o en sandalias que apenas cubrían en algo la belleza de los mismos. Sus pequeños deditos invitaban a la contemplación y a la adoración.

Desde que nació lo único que había traído al mundo había sido luz. Muchos aseguraban que al fijar la vista en su rostro sentían como si de la doncella irradiara una luz que crecía de forma gradual. Entre más tiempo se mantenía la mirada aumentaba en la misma proporción el brillo. Casi se podía decir que dentro de ella había un sol, al cual se podía atisbar por poco tiempo a través de los ojos de la chica.

Se cuenta que varios perdieron la vista producto de no haber apartado la vista  a tiempo.

Al nacer, su papá se decepcionó al enterarse del sexo de su vástago, ya que lo que él necesitaba eran un par de brazos fuertes para trabajar en la finca, y no otra molestia más. Sin embargo, cuando la partera puso la pequeña humanidad de su hija en sus brazos, cayo preso del embrujo que de allí en adelante Jacinta causaría en todos los que tenían el infortunio de acercársele.

Jacinta nunca supo lo que era pasar trabajo, ya que sus padres eran lo suficientemente pudientes para asegurarse que así fuera.

Nunca se le conoció novio.

Cuando llegó a la pubertad, jóvenes y viejos comenzaron a pretenderla, pero Jacinta jamás les correspondió. Ella prefería vagar por la sabana y por los bosques, en comunión plena con la naturaleza.

Su padre siempre censuraba estas escapadas en duros términos, ya que para él era inconcebible que una mujer estuviera vagando por la foresta sola y sin la compañía de un hombre. Sin embargo, Jacinta siempre fue un espíritu libre, la cual siempre hizo su voluntad.


Tal era su indiferencia por todo lo relacionado con el amor que al llegar a edad de merecer empezó a circular el rumor que Jacinta era retrasada o por lo menos anormal.

¿Cómo es posible que alguien tan hermosa sea tan indiferente a los hombres”, se preguntaban. Jacinta nunca abrió su boca al respecto, ya que era de pocas palabras, casi un animalito salvaje.

El día que dio a conocer su embarazo fue durante la cena. Su padre casi se atora con un hueso de gallina. 

Hubo que darle sendos espaldarazos para que recuperara la respiración. Por suerte ese día habían invitados varones que se encargaron fregarle el mandado a la parca

Estoy embarazada papá”, fue todo lo que dijo. Se dio la vuelta y se retiró a su cuarto, mientras su padre yacía en el suelo, luchando por su vida.

De nada valieron amenazas; gritos y hasta golpes: nunca dijo quién era el padre de la criatura.
- “¡Carajo!, bien decía mi abuelo 'Cuídame de las aguas mansas, que de las bravas me cuido yo'", fue todo lo que atinó a decir Don Chencho cuando se convenció que su hija nunca hablaría.

El cadáver de Jacinta lo encontraron tres días después.

Había quedado atascado entre dos rocas del río en “La Angostura”.

Tenía múltiples golpes y el cráneo estaba totalmente fracturado en la nuca. El resto de su cuerpo se encontraba bajo el agua y grotescamente doblado, producto de la fuerza de la corriente del río contra las rocas que impedían continuar su viaje río abajo.

Cuando Don Chencho llegó para reconocer si efectivamente se trataba de su hija, no tuvo ni siquiera que acercarse: su piel brillaba bajo el agua y le daba un aire de delfín blanco.

Nadie había visto llorar a Don Chencho y ese día no fue la excepción. Sin embargo, los que se encontraban cerca de él pudieron escuchar como de su garganta surgió un sonido gutural y siniestro, que no podrían olvidar el resto de su vida,  muy parecido al producido por las burbujas en un mar de lava al explotar en la superficie: era puro dolor contenido.

Muchas teorías surgieron en un pueblito donde lo único que había para entretenerse era “bochinchear”. ¿Suicidio? ¿Asesinato? ¿Accidente? Nadie lo podía decir.

Sin embargo, y para dar pie a la leyenda, un trabajador del campo comentó que había visto como Jacinta corría como alma que se lleva el Diablo por el bosque que rodea esa área de la “La Angostura”. Juraba por todos los santos que alguien iba detrás de ella con claras intenciones de detener su frenética carrera.

Nunca pudo describir al misterioso perseguidor, pero lo que si pudo decir es que todo en él indicaba una fiera determinación.

- “Parecía que lo único que le interesaba era agarrar a Jacinta y terminar con ella”, indicó el campesino. Según el testigo, lo que le hizo santiguarse fue que tanto Jacinta como su perseguidor corrían sin producir absolutamente ningún sonido.

En realidad el testigo tenía fama de borrachín, por lo que mucha gente no le creyó.

Se sospechó del padre; del novio desconocido; hasta se argumentó que era el mismo Diablo que quería llevársela para reclamar su hijo.

Lo que si es cierto es que a partir de ese momento empezó a circular el rumor de que en esa parte de “La Angostura” aparecía el ánima de Jacinta.

Para confirmar que había algo de verdad en el cotilleo empezaron a aparecer cadáveres de hombres, de todas las edades, en las aguas del río Zaratí.

Todos ellos eran expertos en el área y difícilmente se podía concebir que hubieran caído al río por accidente.

De allí en adelante todos los hombres del pueblo evitaron esa área del cañón y los pocos que se atrevieron a pasar por allí inevitablemente aparecían en las aguas del Zaratí.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mensaje a las madres del Arzobispo Metropolitano de Panamá


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“Madre, tu meta está en Dios y tu premio en la eternidad”

Madre es una de esas palabras que expresan y marcan definitivamente el sentido de la existencia de una persona. Afirmar de alguien que es madre lo puede hacer la propia persona: “soy madre”; lo puede hacer el hijo: “es mi madre”; lo pueden formular otras personas: “es madre”. Pero “invocarla”: “¡Madre!”, solo lo puede hacer el hijo.

Por eso el mejor y primer regalo que podemos darles, es llamarlas “madre”, “madre mía”. Es el regalo de reconocerlas, valorarlas, glorificarlas, darles gracias, gozarnos de que sean nuestra madre.

Hoy quiero honrar a en mi madre, a todas las madres a esas mujeres sencillas y trabajadoras, sacrificadas, coherentemente religiosas y delicadas de conciencia que, como la buena fruta, según va madurando, al final de sus años se vuelven más tierna y dulce.

En este día quizá algunos llorarán a la madre que ya dejó la tierra hace algún tiempo. Otros visitarán a su madre anciana, ya abuelita venerable, y le darán un regalo, comerán juntos y recordarán pequeñas historias de la infancia. Otros simplemente podrán usar el teléfono, porque se encuentran lejos de casa, y mamá espera con ansiedad la llamada del hijo ausente.
Hija, hijo, esposo que estás al lado de tu madre, de tu esposa, de tu hermana, mira en ella ese regalo de Dios, de su feminidad, de su ternura, de sus consejos, de su amor, pero para decir: Gracias por estar a mi lado, porque sé que en esta vida no se acabará tu amor.

Recuerda querida mamá: “Tu meta no puede estar en el éxito de la respuesta de tus hijos. Tu meta está en Dios, y tu premio en la eternidad y en la gloria”.

También en un día de la madre podemos pensar en otras dos Madres. Una es la Virgen María, que, como le rezamos tantas veces, es nuestra Madre de los cielos. La otra es la Iglesia. Decir que la Iglesia es nuestra Madre implica sentirse hijos de Ella, sufrir cuando sufre, alegrarnos con sus alegrías. No resulta fácil, desde luego, “visitar a la Iglesia”, porque no tiene un domicilio fijo. Ni siquiera podemos pensar que la Iglesia viva encerrada en los templos o lugares de culto. La Iglesia, nuestra Madre, vive en cada uno. Todos los bautizados, cuando vivimos muy unidos, cuando participamos de la Misa los domingos, cuando acudimos a pedir misericordia en el sacramento de la confesión, cuando rezamos de corazón en la mañana o en la noche, cuando perdonamos a nuestros enemigos y ayudamos a todos… todos nosotros, con nuestros buenos y nuestros malos momentos, entretejemos esa misteriosa y grande realidad: la Iglesia.

Así que, en este día de la Madre, agradezcamos a la Iglesia que nos haya hecho nacer como creyentes, que nos haya dado la fe en Jesucristo, que nos haya ayudado a amar a la Virgen María.¡Muchas felicidades!

Con mis bendiciones,

+José Domingo Ulloa Mendieta
Arzobispo de Panamá

 

 

domingo, 5 de diciembre de 2010

Usuarios de internet, telefonía fija y móvil en Panamá

 

InternetMovil03 Panamá es un país con 3.9 millones de abonados a la telefonía celular y 3.4 millones de habitantes (2008; ASEP). En pocas palabras en estos momentos hay más celulares que gente en este país. Probablemente este fenómeno se deba a que muchas personas adquieren más de una unidad móvil para aprovechar las diversas tarifas que ofrecen los diferentes proveedores de telefonía celular.

Un dato que podría confirmar este supuesto, 3.6 millones del total de abonados corresponden a móviles prepago. El celular se ha convertido en un santo y seña de la sociedad de consumo. Con célulares desde 20 dólares y la abrumadora oferta de nuevos modelos, con una mayor cantidad de funciones, aunado al tema de la competencia de tarifas entre los diversos proveedores, no es de extrañar que el número de celulares supere con mucho el de gente no solo en Panamá, sino en el mundo.

Un dato más fiable podría ser el de la cobertura. Según la Autoridad de los Servicios Públicos de Panamá, un 83% de la población y un 37% del territorio tiene cobertura de telefonía celular. Las áreas donde un mayor número de hogares contaba con al menos con un celular, corresponden a la Ciudad de Panamá (64.9%); San Miguelito (56%) y Panamá Oeste (51%) (Encuesta Calidad de Vida, 2003).

En el 2003, la penetración de telefonía móvil superaba a la telefonía fija (26%) en 10 puntos porcentuales, siendo desde entonces, el indiscutible líder de las comunicaciones en Panamá. El crecimiento del número de abonados a teléfonos móviles ha sido exponencial. En 1999, existían en Panamá un poco más de 223 mil abonados a la telefonía celular, 3 años después el número de usuarios se había duplicado llegando a los 525 mil, para el 2004 la cifra había superado el millón de abonados. Elementos como la tendencia a la baja en las tarifas del tiempo aire y en el costo de los propios celulares, la aparición de nuevos proveedores en el mercado y la relativa facilidad de uso de esta tecnología ha llevado a una masificación de su uso.

La internet por su lado, ha llegado de forma más pausada. A un ritmo de casi 100,000 nuevos usuarios anualmente, en Panamá se estiman un total de 935 mil usuarios de la internet para el año 2008, con un porcentaje de penetración de 27 usuarios por cada 100 habitantes, (ASEP, 2009). Al igual que con la telefonía celular, los usuarios de internet se concentran en Ciudad de Panamá; San Miguelito y Resto del distrito de Panamá, con áreas como Darién donde el acceso es nulo o Coclé, donde solo alcanzaba el 0.5% (Encuesta de Calidad de Vida, 2003).

Los datos sobre penetración y usuarios de internet toman en cuenta solamente a los clientes con contrato o acceso desde sus PCs o portátiles en los hogaress. Sin embargo, la multifuncionalidad que presentan los teléfonos celulares están cambiando rápidamente esta forma de ver y entender 'la internet'. "El móvil está desplazando al PC como dispositivo multipropósito de acceso a Internet. Las redes sociales y el móvil tienen una simbiosis natural: el móvil, por su naturaleza, fomenta el efecto red, así como la posibilidad de compartir información en múltiples formatos con carácter inmediato. El móvil, le da sentido a la inmediatez de las redes sociales. La vida virtual de todas las personas está ganando complejidad -agenda, correo electrónico, redes sociales, etcétera- y el móvil puede aglutinar mejor que ningún otro aparato toda esa complejidad (El País, 2009)".

De esta forma, la red de redes, entendida básicamente como una red de computadoras interconectadas ha ampliado su espectro y ahora incluye actualmente una red de terminales de muy diverso tipo a través de la cual es posible consumir los contenidos que ofrece.

De ser esto cierto este paradigma, el número real y potencial de la internet podría ser mucho mayor. Ya no es válido incluir como usuario de la internet solo a aquel que se conecta a través de una computadora, ahora debemos incluir a aquellos que lo hacen a través del celular, y quienes probablemente, son sus usuarios más activos, intercambiando información, archivos y datos con su red de contactos e incluso, con el medio que los rodea, de forma casi inmediata.

Estos 'nuevos usuarios' de la internet brindan una enorme oportunidad para la generación de nuevos contenidos y servicios que llenen esta necesidad de interacción. Noticias y juegos vía móvil ya son algunos de los productos que se pueden obtener en el mercado. Pero aún hace falta más. La generación de servicios con una orientación más local se muestra como un nicho de mercado aún sin explotar. Información sobre el tráfico y clima, eventos y ofertas en almacenes, restaurantes y centros comerciales, son solo algunas de las oportunidades que esta forma de entender la internet nos presenta.

Vía: http://mapeandopanama.blogspot.com/2010/01/usuarios-de-internet-telefonia-fija-y.html#

 

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Vistas de la provincia de Chiriquí

 

 

En noviembre del 2010 tuve el privilegio de pasear por mi tierra, después de varios meses de no poder ir por motivos personales y laborales.

Chiriquí es una región muy hermosa, al igual que muchas otras otras a lo largo y ancho del país, la cual cuenta con muchos tipos diferentes de climas y paisajes.

En esta ocasión sufrimos la particularidad de que prácticamente llovió todos los días y durante las 24 horas, por lo que no tuvimos oportunidad de disfrutar de la playa y de otros destinos a los que queríamos ir.

Sin embargo fueron seis días durante los cuales pudimos departir con viejos amigos; visitar a nuestras familias y estrechar los lazos que nos unen con la provincia donde nacimos y donde esperamos morir.