sábado, 23 de abril de 2011

¿Quién quiere dirigir al IDAAN?

Mientras que algunos lo ven como una maquinaria irreparable, otros lo visualizan como un mundo de oportunidades y es como ha pasado en todos los tiempos en que los malos siempre ganan y el resultado final lo encontramos con incapacidades, denuncias ciudadanas, corrupción, hasta los eventos que pasamos recientemente en la planta potabilizadora de Chilibre.

Supuestamente se dice que ya se superó y por lo tanto, es cosa del pasado.
Cuando vuelva a ocurrir quedará entre dicho las perspectivas de las administraciones actuales.

Conozco a un IDAAN formado por una Carta Magna donde los directores tenían que ser Ingenieros Sanitarios graduados en importantes universidades del mundo.

La Organización Mundial de la Salud becó a más de 20 ingenieros civiles, todos funcionarios que prestaban servicios dentro de esta institución, para que se especializaran en Sanitaria en la Universidad de San Carlos de Guatemala, muchos de ellos desempeñaron un papel importante después de la invasión americana con el Gobierno del Ex-Presidente Guillermo Endara, q.e.p.d. con el diseño de importantes plantas potabilizadoras en todo el país.
Hoy día este personal no está en la institución por diversas causas.

Las direcciones del IDAAN del presente milenio se han fomentado en aspectos administrativos con baja disponibilidad técnica, acompañado de escaso recurso operativo para capturar profesionales que puedan desarrollar una carrera administrativa con perspectiva. Los bajos salarios que no representan estímulo al desarrollo profesional, al igual, que el sentido político administrativo que limita las garantías de la carrera administrativa, entonces, lo que está pasando es que se ha viciado de personal que ven la institución como medio de sobrevivencia en lugar de la autorrealización profesional.

El IDAAN vive en eterna lucha para reducir la morosidad, la optimización se convirtió en leyenda, no existe mecanismo alguno para proteger nuestras cuencas hidrográficas de las cuales, dependen nuestras plantas potabilizadoras.

Si recordamos las advertencias del Dr. Stanley Heckandon del Instituto Smithsonian sobre la contaminación del Lago Alajuela en el 2004 y las proyecciones de perder, lo él llamó el “Champán Panameño”, la razón que no se hizo nada es un asunto de capacidades.

Por eso es que hoy tenemos que pagar ese precio con un agua con corn flake y no se sabe que más, porque puede ser que recibamos un agua con turbidez baja pero no sabemos que tiene por dentro.

Nuestro presidente tiene la gran dura tarea de escoger al nuevo director del IDAAN de una terna de tres para saber cuál es el mejor, que al final, encontraremos que se repetirá la misma historia.

 

Primo

Miguel Amat Bogle
Economista

Ced. 8-167-463  
Abril 23, 2011 

 

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